viernes, 12 de septiembre de 2008

Identidad Dominicana - por Priscilla Matos

Un punto en el medio del mar; somos el ombligo de América. Ubicados al sureste de Cuba, al oeste de Puerto Rico y al este de Jamaica, gozamos de un gran clima tropical húmedo.

Vivimos en una sociedad llena de reglas antiguas, de tabúes, de estigmas, supersticiones y demás prejuicios que han moldeado nuestras personalidades y, al mismo tiempo, son parte de las características que nos hacen quienes somos. Desde lejos nos distinguimos entre sí: por el hablar, el caminar, algunas vestimentas, los estilos y más que nada el “tigueraje”.

Somos bullosos, “bulteros”, cariñosos y amables. Nos ayudamos unos con otros, creemos fielmente en la vagancia como estilo de vida, nunca soltamos una cerveza y Dios te libre si la vendes caliente. El ron y la cerveza son parte de nuestro día a día.

De nuestra economía podemos decir que somos “unos pobres ricos”. Entre el show y querer aparentar más de la cuenta hemos creado una deuda interna y externa causada por nuestros políticos, mientras que en las escuelas faltan profesores, no hay suficiente medicina en los hospitales y carecemos de muchas necesidades básicas, pero al menos tenemos un metro.

Somos una República con una democracia representativa, con los poderes divididos entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Cada uno encargado de su propia rama, entrelazado y disparejo entre ellos donde todos se pelean por lo ajeno, las leyes se rompen y nada se respeta. Sólo basta con saber que algunos miembros del gobierno de nuestro pequeño país ganan más que el presidente de Estados Unidos.

Nuestra historia se encuentra llena de guerrillas, independencias, peleas, héroes y patriotas; personajes valientes que han luchado porque seamos una República independiente y todo lo echamos por la borda. No hay que volver hacia atrás ni de relajo, Trujillo lo pudimos superar, Balaguer ya murió, Hipólito no es el problema ni tampoco Leonel; somos todos.

De gente mulata, mestiza, blanca y negra hemos logrado un “moro”, por así decirlo, donde somos parte de todos, de nadie y de nosotros mismos. Tenemos nuestra artesanía, muy parecida a la haitiana, africana y jamaiquina; calles llenas de personas vendiendo flores y parques llenos de frondosos árboles en cada uno de nuestros pueblos.

Tenemos nuestros coloridos carnavales que en cada provincia es diferente. Nos destacamos por animales, con máscaras y disfraces inigualables. Somos un grupo de personas unidas por circunstancias distintas que hemos logrado entre todos un conjunto de particularidades que por más lejos que vayamos siempre se destacan entre una multitud y nos hacen sobresalir. La realidad dominicana es complicada, no tiene forma definida y se manifiesta como un camaleón que cambia con su alrededor, pero la esencia nunca cambia. Eso somos nosotros.

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