República Dominicana, “Paraíso” de Vestíbulo.
Somos una gran isla dentro del pequeño Caribe, dentro de un gran continente. Somos el destino de muchos, el sueño de algunos y el vestíbulo para otros, aquellos que pretenden conocer el mundo haciendo parada en nuestra tierra. Somos cultura mezclada de españoles, africanos y tainos, arraigado desde nuestra colonización con más de 500 años de historia y costumbres que hoy día nos hacen especial y particular ante los ojos del mundo. Somos una pequeña isla llena de grandes emociones, de grandes potenciales naturales que otros países no saben conservar, o simplemente no las poseen. También somos un país con visión, somos alegría, amistad, baile, gastronomía, playa, inagotables, somos orgullosos de aquellos individuos que logran colocar nuestro nombre en lo alto con sus triunfos internacionales, somos viajeros sin visas ni pasaportes, conocedores de muchas realidades que no queremos aceptar, somos un país tan latino, tan humano...cuyo gran potencial, "su gente" son a la vez las más olvidadas. Somos la República Dominicana es en sí misma un universo inexplicable, como agravante, la exclusiva condición de ser un país de sociedad y economía surrealista, casi una nación abstracta, en la que no se entiende dónde empieza y termina cada cosa. Nada.
Hoy somos un país lleno de inversiones extranjeras ya sean comerciales, turísticas o de comunicación, como internas, un turismo pintado con proyección y éxito, un país de nuevos elevados, metros subterráneos, nuevas escuelas y hospitales, nuevos empleos para muchos, un país que avanza hacia el futuro.
El dominicano está siendo confundido o manipulado por manos inteligentes basado en un gran plan estratégico político, económico, cultural y social. A consecuencia de esto, la república dominicana se presenta ante el mundo como el gran vestíbulo, la gran entrada al paraíso de los millones. De las millones de infraestructuras, las millones de inversiones millonarias posibles, de millones de turistas, de millones de playas y lugares exóticos, el país de millones de actividades, entre muchos otros millones que no se saben donde están. Y, se ignoran los millones de dominicanos que buscan una mejor vida económica y social, los millones de dominicanos que buscan un progreso y aquellos que son los responsables de esta situación, los supuestos pensantes defendedores de intereses personales, los corruptos, los conformistas, aquellos que venden un país de progresos, pero somos el país donde vemos el progreso de otros con grandes posiciones, mientras nuestra fe se entierramos profundo para muchos y para otros es el momento de las oportunidades.
Así como aquellas autoridades pintan el país hacia el mundo, como un gran Paraíso inagotable, el dominicano exige su propio paraíso para vivir, convertirnos en su totalidad, aprovechar el potencial que aún permanece en nuestra gente y educarnos para ser racional y dejar la ambición y el victimario atrás, al lograr este y otros objetivos, nuestra cultura se habrá fortalecido y crecido para entonces estar orgullosos de ser y pertenecer a un verdadero Paraíso que maraville los ojos del mundo y convertirnos entonces en el gran hotel.
Rosángela Padilla
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